El pintor francés Paul Gauguin entendió en el siglo XIX, que Tahití era un trozo del mundo donde el espíritu se satisface con los colores y el equilibrio de la naturaleza. Ese sentir se transmuta desde la danza tradicional tahitiana practicada por hombres y mujeres que es fuerte e intensa, y le depara al cuerpo y al alma numeroImage result for Las bondades de la danza tahitianasos beneficios.

A nivel corporal tonifica los glúteos, las piernas, los brazos y los abdominales. También sirve para corregir la postura de la espalda. Se fundamenta en sacudir enérgicamente la cintura con los ritmos generados desde la percusión de tambores, mientras el torso y los hombros permanecen inmóviles. Eso obliga a endurecer la musculatura tanto del abdomen como de la espalda.

También piernas y glúteos deben reforzarse. La cintura se afina, y se pueden quemar hasta 500 calorías en una hora de baile.

Uno de los ejercicios consta de danzar con un vaso de agua en la cabeza. No se debe derramar mientras la cadera se bate y las manos narran una historia o hacen una descripción.

Obviamente, el practicar danza tahitiana conduce a entrar en un estado de paz interior, para lograr el control total del cuerpo. Eso genera en el organismo una alta dosis de endorfina, que nos permite la relajación y el aumento de la actividad en los centros de placer.

Por otra parte, el afinamiento de la cintura y el fortalecimiento de glúteos y piernas que se logra con la práctica de esta danza potencian la belleza física y, por ende, optimiza la autoestima.

Además entrar en contacto con otras manifestaciones culturales, tradiciones y visiones enriquece el intelecto y abre nuevas fronteras para el crecimiento intelectual y espiritual. Y este es otro beneficio para quien practique las danzas tahitianas en sus diferentes matices: el Otea, la Aparima o el Pahue.