Hace miles de años, en el Medio Oriente, las danzas femeninas estaban asociadas a rituales mágicos donde la fertilidad y la sensualidad se movían al ritmo de la rotación del vientre y las caderas.

Lo que hoy en día es Turquía, Siria e incluso Chipre, prImage result for Libertad y expresión tras la danza del vientreesenció un desarrollo de la danza que se coló por las ranuras de las puertas más herméticas. Luego en el siglo IV D.C., el cristianismo se extiende junto con la visión de un dios masculino y patriarcal, y se comienza a perseguir esa manifestación cultural.

La danza oriental que incluye movimientos del folclore egipcio, aportes de lo clásico y algunos de

la danza contemporánea, en árabe se denomina Raqs sharqi. En esta danza, la danzarina se desplaza, habla con las manos, su vientre y su pelvis hacen sonar las alhajas cantarinas que penden de su cintura. Actualmente en muchas escuelas y academias se le conoce como Bellydance.

Su práctica en Occidente se ha convertido en una actividad diaria para muchas mujeres. Primero, trabaja la musculatura del vientre y la flexibilidad de todo el cuerpo, acentuándose en la pelvis y la zona lumbar.

El aprender a controlar toda la musculatura abdominal favorece el movimiento de los intestinos, lo que mejora la digestión, reduce los quebrantos menstruales y combate el estreñimiento. En México, han surgido diferentes escuelas y centros de Bellydance o danza árabe. Incluso desarrollan sus propias coreografías y se presentan en eventos abiertos al público.

En la capital mexicana se cuenta con espacios como la Escuela Oficial de Danza Árabe, la Academia de Danza Árabe Morah Najam, la de Ramah Aysel y la de María Shazadi. Tanto es el auge de la Bellydance que hace unos días se realizó el primer Congreso Internacional de Danza Israelí Kochavim en Coahuila para dar a conocer sus diferencias con la danza árabe tradicional.